La mujer hoy en día exige el reconocimiento de su dignidad e identidad como persona. El primer libro de la Biblia, el Génesis, nos presenta al hombre y a la mujer en una relación de igualdad como seres queridos y creados por Dios.
En cuanto que el hombre y la mujer, según el relato, tienen igual dignidad por ser “imagen de Dios” (Gn. 2, 7.22). Esto se puede llevar a la práctica fomentando el rescate del valor de cada mujer como persona, evitando toda discriminación racial, social, laboral y religiosa.
La Creación humana presenta y refleja que el hombre y la mujer están hechos el uno para el otro. Es decir, el hombre descubre en la mujer a un otro yo. Dios los ha creado para una comunión de personas en la que cada uno es y puede ser ayuda para el otro, pues forman una misma carne (Gn. 2, 19-20; 24).
Esta igualdad y complementariedad se pueden promover con una constante búsqueda de mecanismos para que entre hombres y mujeres se establezcan relaciones interpersonales basadas en el respeto mutuo y aprecio, en el hogar, la escuela y el reconocimiento de las diferencias y la reciprocidad.
Mediante la integración cada vez mayor de la mujer en la toma de decisiones en la familia y en la sociedad y fortaleciendo la presencia y liderazgo en las organizaciones civiles, culturales, religiosas y políticas.
La mujer está llamada a superar las barreras que son atentados contra la vida y que afectan negativamente su dignidad, entre ellos el aborto, la violencia en las relaciones sexuales, y otras que ha impuesto la sociedad. A desarrollar su liderazgo, fijarse metas, guiar sus propios pasos sin esperar que otros lo hagan por ella.
Está emergiendo una nueva imagen de la mujer, consciente con su responsabilidad en las organizaciones, en la política, en las iglesias, en empresas, en la cultura; con un papel o rol central como defensora de la vida.
Fuente: http://www.educando.edu.do/articulos/generico/papel-de-la-mujer-en-la-sociedad-dominicana/
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