jueves, 28 de agosto de 2014

Señales que te indican que debes relajar tu rutina

Suele suceder que, a veces, nos sentimos excesivamente cansadas e incluso tristes y no podemos reconocer la causa de nuestro malestar, dado que observamos que la familia, el trabajo y la salud marchan bien. Lo que pasa es que nuestro cuerpo, mediante esos signos, nos indica que lo estamos sobre exigiendo y que la tensión por cumplir los objetivos diarios nos está afectando.

Hace tiempo que los médicos vienen alertando respecto de los efectos negativos que el estrés causa en la salud y que las mujeres deben cuidarse particularmente, sobre todo, aquellas que desean quedar embarazadas: un estudio reciente, publicado en la revista especializada Human Reproduction, en el que se tuvieron en cuenta a 501 mujeres de entre 18 y 40 años, demostró la asociación entre la infertilidad de las mujeres y el estrés.

La investigación consistió en hacer un seguimiento de este grupo de mujeres, que no poseía problemas de fertilidad, desde que cada integrante comenzó a buscar la concepción hasta que lo logró. En el primer día del experimento y luego en su primer día del ciclo menstrual, se les tomó muestras de saliva para detectar la presencia de amilasa salival y cortisol, dos indicadores del nivel de estrés.

Los resultaron indicaron que aquellas mujeres que mostraron estar estresadas durante el período considerado tuvieron un 29 por ciento menos de probabilidades de lograr el embarazo cada mes y el doble de chances de padecer infertilidad.

Otra investigación, realizada por un equipo de especialistas de la Universidad Johns  Hopkins, demostró que las madres que durante el embarazo y la crianza poseen altos niveles de estrés aumentan el riesgo en sus hijos de padecer diabetes de tipo dos y obesidad.

Estas son algunas de las tantas razones por las que es preciso aprender a escuchar las distintas señales que nos indican cuándo es preciso aliviar la rutina y optar por un buen descanso. Pero, ¿cómo reconocer esos signos? A continuación te lo contamos:

1. Detestas el trabajo que antes amabas

La excesiva exigencia por realizar nuestro trabajo de la mejor manera posible, aunque lo hayamos elegido porque realmente lo disfrutamos, a largo plazo puede volverse una carga. Por esta razón, muchas veces, sucede que lo que antes nos parecía un desafío estimulante, con el paso del tiempo, se transforma en una tarea extremadamente tediosa.

El trabajo ocupa una gran parte de nuestras vidas por lo que, si no nos hace feliz y nos causa grandes disgustos y opresión, puede incidir negativamente en nuestro ánimo. Así que, si estás atravesando una crisis laboral y sientes que tu trabajo es una pesadilla, es hora de tomar una pausa y de exigirte un poco menos. De este modo, podrás recuperar la energía y la buena disposición.

2. Malhumor

La irritabilidad y baja tolerancia, sobre todo con las personas más cercanas, son un signo típico del estrés que indica que es hora de que te relajes. Si notas que te molestan pequeñas cosas que antes te pasaban inadvertidas y que ante cualquier mal entendido provocas una enorme discusión, seguramente estás pasando por un período de agitación nerviosa y necesitas un momento de tranquilidad.

Para lograrlo es necesario que no te agregues más obligaciones y que asumas que descansar un poco es tan importante para ti como cumplir con los deberes diarios.

3. Mal sueño

El insomnio es una señal clave de que te estás sobrecargando. Debes comprender que dormir bien es esencial para que puedas rendir al máximo durante el día y, cuando no lo haces, es posible que te sientas excesivamente cansada e incluso deprimida.

La dificultad para conciliar el sueño puede traerte muchas problemas, por lo que es importante que reconozcan cuál es la causa que lo provoca y tomes medidas al respecto.

Prueba con aliviar la rutina y dejar las obligaciones de lado por unos días, seguramente un poco de tranquilidad mejorará tus noches.

4. Tu familia se queja de que nunca estás

Si eso es lo que tus hijos, tu marido y tus amigas suelen decirte, debe ser porque estás demasiado ocupada con tu trabajo y estás cargando sobre tus hombros tareas que te exceden.

Demasiado trabajo puede ocasionarte estrés y perjudicar tu salud y relaciones sociales, por lo que es preciso que equilibres tu rutina y te des el gusto de tener momentos relajados con los que más quieres.

Fuente: http://www.discoverymujer.com/salud/senales-que-te-indican-que-debes-relajar-tu-rutina/

miércoles, 27 de agosto de 2014

Gánale a la rutina: Vuelve a enamorar a tu pareja cada día

Reinventa tu pareja y vuelve a enamorar al hombre de tu vida. Foto
¿Tu pareja cayó en la crueldad de la rutina? ¿Tienes ya demasiados años de noviazgo o tu matrimonio gira sólo en torno a tus hijos? Es hora de poner un freno y tomar cartas en el asunto para reinventar tu pareja y volver a enamorar al hombre de tu vida. Ponte a trabajar ahora mismo para mejorar tu vida sentimental y renovar la forma en la que miras a tu media naranja. Anímate y ¡vuelve a enamorarlo! No sólo te divertirás haciéndolo, sino que también despertarás tu pasión olvidada, al tiempo que lo harás sentir a él tan amado y deseado como el primer día:

El misterio es atracción

A esta altura de las cosas, los dos ya deben saber absolutamente todo sobre el otro. Ambos han escuchado miles de veces las mismas anécdotas sobre sus vidas, y, obviamente, esa confianza los une. El inconveniente es que al momento del romance, no hay nada mejor que un poco de misterio para conseguir la atención y la atracción del otro.

Ponte creativa para sorprenderlo. Busca nuevas y diferentes formas de estar en contacto con él. Deja una pequeña carta de amor en su bolsillo, envíale un mail con una vieja foto y algunas palabras sobre un buen momento de la pareja. Escríbele mensajes de texto con cosas divertidas que tengas ganas de compartir con él.

Por otro lado, pasar tiempo separados los unirá. Ve a pasar el día con tu familia o date una escapada de fin de semana con amigas. Sal de la rutina y dale la oportunidad de extrañarte (y extrañarlo): el reencuentro será mucho más interesante y significativo.

Cambia de tema y diviértete

Silencia las típicas conversaciones y propón otros temas de conversación. La psicóloga Harriet Lerner, autora del libro Las Reglas del Matrimonio: Un Manual para casados y concubinos, aconseja poner a prueba la regla de “los primeros diez minutos”.

Cuando pasen algún tiempo juntos, oblígate a pasar los primeros diez minutos de conversación sin discutir sus temas comunes (y tediosos) como la relación, los niños, el trabajo o las finanzas familiares. Hagan el esfuerzo y recuerden como era tener una conversación adulta e interesante sobre temas nuevos y diferentes.

Pregúntale su opinión sobre algún evento importante, jueguen a conversar sobre “¿Qué pasaría si?”, envíale algún artículo que encuentres polémico y úsalo para descubrir algo nuevo sobre lo que tu pareja piensa y siente.

Volver a sentir que no sabes todo lo que pasa por su cabeza te resultará muy interesante. Duerman a los niños, apaguen el televisor y escúchense. Recuerda que él es tu mejor amigo y alguien con quien amas hablar.

Otras opciones son ver una película juntos, hacerse masajes o disfrutar de un baño de a dos. La clave está en actuar como lo hacían al principio de la relación, en la medida de lo posible.

Busca alternativas sexys para sus encuentros

Esperar al anochecer de un día agitado para sus encuentros amorosos nunca es una buena propuesta. Intenta prepararte para tener encuentros inesperados: sorpréndelo en la ducha, ve a buscarlo en su horario de almuerzo o aprovecha esa tarde en que la casa está vacía.

Si los horarios se complican, agenden un día a la semana de tiempo exclusivo para su intimidad. Y más allá del sexo, el mejor consejo es que no dejes pasar un día sin demostrarle físicamente tu afecto con abrazos, caricias y besos.

No lo juzgues, admíralo

Si a menudo te encuentras pensando en todas las cosas que él NO hace, detente y empieza a repasar mentalmente una lista de las cosas que SÍ hace para demostrarte su amor y cariño.

La critica constante puede destruir cualquier tipo de relación y sobre todo un matrimonio. Por eso, elige tus batallas, no lo critiques por todo, acomoda tus prioridades y deja pasar las discusiones sin sentido. Empezarás a verlo desde un lugar más positivo. Recuerda, no es tu trabajo corregirlo y, aunque creas que tienes la razón en todo, una pareja feliz es la que se basa en la capacidad de cada uno de contribuir al bienestar del otro.

Dedica cinco minutos de tu tiempo a espiar a tu pareja. Obsérvalo sin que se de cuenta y recuérdate a ti misma todas las razones que te llevaron a amarlo. Pídele que te enseñe algo que él sepa, hazlo sentir valorado y apreciado, esto los acercará de una manera sorprendente.

No te preocupes: ¡ocúpate!

Hasta las mejores relaciones tienen sus momentos difíciles. Si ya no sientes lo mismo, no te concentres en eso, aprende a aceptar que los sentimientos a veces cambian y ocúpate de dar lo mejor siempre.

Tener una actitud proactiva resolverá cualquier problema en tu relación. En lugar de discutir sobre su falta de comunicación o el poco tiempo que pasan juntos (a solas), encuentra motivos creativos para salir de la rutina y disfrutar. Revivan su primera cita, prueben cosas nuevas, como una clase, un deporte o una dieta especial. Fortalezcan su relación, dense la oportunidad de apoyarse para mejorar como personas y como pareja.

Según un estudio de la Universidad de Virginia, las parejas que dedican al menos una vez a la semana un momento para pasar tiempo juntos (sin interrupciones) tienen una mejor comunicación, están más satisfechos sexualmente y sostienen fuertemente su compromiso, en comparación con las parejas que no lo hacen.

Cuida a tu pareja. Prestando atención a estos consejos lograrás el desafío de volver a enamorarlo y enamorarte una vez más del amor de tu vida. Ser feliz de a dos cuesta trabajo, pero sí que lo vale.